jueves, 9 de febrero de 2012

Jane: Contra el mundo

  Ha pasado solo una semana desde su entierro, una semana que se ha pasado por mi vida como un siglo. Estoy desorientada, no sé qué hacer con mi existencia. No pienso en nada más que en ella, desde mi habitación oscura de la cuál no he salido desde que llegué de su entierro, ni tampoco quiero ni tengo intención de pensar en nada más. No he comido desde aquel día en el que la vi en su ataúd. Aún recuerdo el olor del ramo de rosas rojas que le dejé a un lado de su tumba. Sé que tengo qué decirle adiós de una vez, pero no tengo fuerzas suficientes ni tampoco quiero hacerlo. Miro a mi alrededor y veo, con la escasa luz que se filtra por unas pequeñas rendijas de la ventana, las paredes de mi dormitorio llenas de imágenes suyas, imágenes nuestras. Siempre había pensado, y seguiré pensando, que la melancolía es para tontos y que nunca me invadiría a mí. Hoy he descubierto que soy tonta.
 Lo de estar pensando y meditando acerca de lo que fue y de lo que no pudo ni tampoco podrá ser, me ha llevado a la conclusión de que me he estado atormentando con algunas cosas con las que no me debo atormentar. Jane murió feliz pese a que sabía que iba a morir. No tengo porqué sentir tristeza por su muerte, al contrario, hay muy pocas personas que mueren siendo felices, debería estar contenta por lo afortunada que fue Jane al poder morir feliz, sin sentir que algo le faltaba por hacer o que  carecía de realización interior. También he llegado a una conclusión que me ha hecho sentir decepcionada, y es que en toda esa felicidad de Jane en sus últimos días, creo que no pensó ni por un segundo en qué iba a ser de mí, qué iba a hacer yo con mi vida cuando ella partiese. Me parece injusto y egoísta por su parte que no pensara en lo que sería de mí, pero también pienso que no tiene sentido reprochar eso a la imagen viva de Jane que llevo conmigo, quizá es que no lo quiso pensar porque sabría lo que ello conllevaría. Intento aferrarme a la idea de que eso fue lo que pasó y que Jane sigue siendo perfecta.

Dos semanas después me armo de valor. Salgo de mi habitación oscura, mas no de mi oscuridad. Ahora solo quiero caminar, caminar por esta ciudad, por todos los lugares en los que estuve con Jane. Quiero recordar esos momentos felices y saber que no estoy sola aunque se haya marchado mi única compañía. Quiero mirar a mi alrededor y encontrar una respuesta a mi pregunta: ¿Qué va a ser de mí?

 Me he sentado en el tercer banco que hay en la entrada de la plaza en la que solíamos quedar, nuestro banco. Con nuestros nombres tallados en la madera del respaldo. Un Patton y Jane 3.5.13. que hace que mis ojos se conviertan en una especie de cascada. 3.5.13., nuestro número. Las cifras corresponden alfabéticamente a C.E.M., que son siglas que significan contra el mundo, nuestro lema.

 He ido a todos nuestros lugares favoritos, y me he dado cuenta de que no sería capaz de seguir viviendo en esta ciudad para siempre, ya que cada calle, cada esquina, cada detalle me recuerda a ella. He decidido irme, o más bien escapar de este lugar, huir de mis recuerdos, de mis demonios. Pienso empezar de cero en un  lugar nuevo, respirar un nuevo aire y conocer gente nueva. Sé que cambiar mi vida por completo no es la solución a mi problema, ya que de todas formas siempre Jane estará presente en mi memoria y la seguiré amando y pensando que ella era mi chica perfecta y que nadie podrá igualarla jamás. No sé donde está mi lugar en este mundo, así que solo me limitaré a ir a la estación tren y coger el destino más próximo.

 Es triste ver que mi vida cabe en dos maletas, pero ¿Qué más da? Pienso hacer de mi nueva vida una vida perfecta, aunque sé que siempre me faltará algo, más bien alguien, Jane.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Música


MusicPlaylistView Profile
Create a playlist at MixPod.com