Jane me mostró una sonrisa que no me inspiraba seguridad en la misma. Le pregunté si todo iba bien, a lo que ella respondió que no lo sabía. Dejé el tema por un rato, por que vi que la estaba incomodando con mi insatisfacción ante su respuesta. Caminamos por el parque en silencio. Era un silencio profundo, ya que no había nadie cerca y los pájaros no estaban por la labor de cantar. Había silencio, pero no era un silencio incómodo, por que cada veinte segundos nos mirábamos fijamente y nos dedicábamos una sonrisa.
Al cabo de un rato emitió un suspiro y dijo:
-Patton, ¿Te acuerdas de cómo nos conocimos? Yo me acuerdo de ese día con cada detalle. Estábamos en un concierto de Nirvana, el último concierto de Nirvana antes de que Kurt Cobain… Yo me estaba aburriendo, ya que en esa época no me gustaba mucho Nirvana. Vi a una preciosa chica rubia con sus mejillas húmedas de lágrimas, por la emoción de verlos tocar en vivo, al ritmo de Something in the way. Me acerqué a ti y te ofrecí un pañuelo, asentiste, metí mi mano al bolsillo y me percaté de que no llevaba ningún pañuelo. Tú sonreíste, dijiste que daba igual y te secaste las mejillas con mi camiseta de Fecal Matter a la altura de mi hombro. Luego nos quedamos hablando sobre nosotras hasta que acabó el concierto. Te acompañé a casa, me diste un beso, el cuál no me esperaba, y desde ese momento no nos hemos separado la una de la otra.
Me sonrió mirando a la nada. Era una sonrisa que desprendía alegría y tranquilidad al mismo tiempo. Me dio una paz interior inigualable con esa sonrisa. Aún tenía la duda de qué sucedía detrás de esa armoniosa sonrisa, así que le pregunté:
-¿Qué sucede Jane?
Se hizo un silencio y por un momento pensé que no había oído mi pregunta. Recuperó su mirada perdida y me dijo:
-Patton… Me estoy muriendo. Tengo un tumor cancerígeno que no me pueden extraer los médicos debido a su tamaño. Yo solo espero a la muerte, pero… ¿Sabes qué? No siento la tristeza que los demás esperan que sienta. De alguna forma soy feliz ¿Sabes porqué? Por ti. Por que mi chica ideal y perfecta está plasmada en ti, por que no sabía lo que era sonreír de felicidad hasta que te conocí, por que siento que he cumplido la meta de mi vida y que puedo morir tranquila.
Yo en ese momento la abracé fuertemente, con mis ojos encharcados de lágrimas, lágrimas que habían empezado a brotar desde que empezó su confesión.
Hoy, en su entierro, vengo a confesar que ella también era mi chica perfecta e ideal y que nadie sabe la pérdida tan enorme que he sufrido, una pérdida que me hunde en lo más profundo de la tristeza y desesperanza. No sé lo qué haré a partir de ahora sin ella, sin Jane, Mi Jane.



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